Blôð auk Ôðal

(“Sangre y Patria”)

El hombre también es una especie animal, y así es como deberíamos verlo. Así pues, preguntémonos: ¿hay osos polares en el Sahara? ¿Hay escorpiones en el Ártico? ¿O cebras en Europa o América? ¿Hay algún canguro que habite fuera de Australia? ¿Hay ballenas en algún río o lago? ¿Por qué  los lobos canadienses son mayores en tamaño que los europeos? ¿Por qué existen diferencias entre los elefantes africanos y los asiáticos? La respuesta es que cada animal vive donde vive por los decretos de la naturaleza, y están específicamente adaptados para la vida en esas condiciones. No se supone que vivan en ningún otro lugar; no están adaptados para la vida en otro lugar, o, si lo preferís, no están creados para la vida en otro lugar.

¿Por qué debería esto ser de otra manera para las distintas especies y razas humanas?

Es posible hacer que un tigre y un león se reproduzcan juntos y tengan descendencia, pero esto sólo puede lograrse manteniéndolos en cautiverio, juntos en una jaula; manteniéndolos confinados y apiñados en un ambiente horriblemente antinatural. Un ambiente muy cercano al de los humanos en la ciudad. El engendro resultante no será ni un tigre ni un león, y no podrá adecuarse a la vida en ningún lugar. Sufrirá por los muchos problemas que causa la hibridación. A menos que sea la última alternativa que tengan, los animales jamás procrean entre especies diferentes.

¿Por qué los humanos deberíamos actuar distinto?

***

En realidad, no es que las costumbres, religiones, tradiciones y cosmovisiones, en resumen, la cultura, den origen a las distintas tribus entre los hombres. Ocurre lo contrario: son ellas las que se originan de la naturaleza de estos hombres, y su trabajo es mantenerlos en armonía consigo mismos.

La naturaleza de estos hombres ha sido influenciada por el paisaje del lugar que habitan: los bosques y los campos, océanos y montañas, fiordos y valles extensos, los cambios de estación, y también las distintas plantas, hierbas y animales con los que convive; por el alimento que los nutre y el aire que respiran; por la temperatura y el nivel de humedad. Con el paso del tiempo, cada tribu humana se ha vuelto especial, adaptándose específicamente a todo lo que lo rodea.

Algunas tribus se parecen mucho entre sí, en tanto otras tienen grandes diferencias. Y algunas pocas son únicas en casi todo ámbito.

Las tribus también han recibido la influencia de otras tribus, lo que se debe principalmente al intercambio de hijos e hijas dados en matrimonio, o a la adopción de niños provenientes de las tribus conquistadas, lo que la religión de la ciencia ha descrito como “mutaciones”. Algunos grupos de tribus han tenido un desarrollo tan y por tanto tiempo aislado del resto del mundo que se han vuelto incompatibles con cualquier otra tribu. Y hay otros grupos que han llevado tan lejos la práctica de la hibridación que ya no están adaptados o no pertenecen a ningún lugar, y vagan condenados por la Tierra, sin rumbo, confundidos y carentes de raíces, sintiendo celos e incluso odio por los que no comparten este destino con ellos. No sienten en absoluto conexión con la vida natural o el planeta en el que viven, y son propensos a preferir la muerte y la destrucción –creando ideas que promueven ambos.

***

Toda tribu que permanezca impoluta está conectada a su Ôðal (“terreno alodial”), así como la mente está conectada al cuerpo. No puede existir, como se pretende ahora, en otro lugar; o no puede existir al menos de forma saludable o natural en otro lugar. Una tribu que se aleje de su Ôðal estará dejando atrás algo muy importante; se volverá pobre y no se bastará a sí misma. Algunas extrañarán su tierra natal, sentirán que ella los llama, y posiblemente se verán obligados a regresar, pero hasta que esto ocurra, la tribu que viva fuera de su Ôðal se sentirá dañada y confundida. Un ejemplo de esto son los europeos que viven en América o los asiáticos o africanos que habitan en Europa. Su comportamiento será el de animales enclaustrados en un ambiente que no les es familiar, y con frecuencia tendrán reacciones violentas e irracionales. No es necesario que sean humanos viles ni basura infrahumana ni que estén corrompidos hasta lo más hondo, aunque casi siempre actúen así. Es simplemente que no están en su hogar. No están donde la naturaleza ha procurado por tanto tiempo. No tienen ninguna conexión con la tierra en que viven.

***

Nada bueno resultará de vivir en vuestro Ôðal si no aceptáis las leyes de tu Ôðal; si no aceptáis las consecuencias que trae consigo el tener vuestra naturaleza. Si sois un oso polar, no deberíais intentar alimentaros de krill o sumergiros hasta las profundidades del océano Ártico; lo mejor será que, en vez de eso, os limitéis a cazar focas. Ya sea porque así fueron creados o porque se adaptaron para eso, es lo que se supone que los osos polares hagan.

Durante miles de años mis antepasados se dedicaron a la caza y la recolección, en la naturaleza prístina de Europa. Esto es lo que los forjó, y, con el tiempo, fueron capaces de expresar su naturaleza en forma de poesía y música, petroglifos, pintura rupestre y talla de madera, filosofía y matemáticas, fantásticas formas de mitología, originales y variopintos panteones y hermosos templos. Todo esto es una expresión de sus sin igual mente y espíritu europeos –su sin igual sangre europea. Sangre y patria.

¿Por qué razón se me ocurriría anhelar cualquier cosa que venga de otro lugar?

Como europeo que soy, rechazo cualquier idea o ideal que no lo sea. Con esto no quiero decir que sean “basura inservible” ni nada parecido, sino que simplemente no están hechas para mí ni para ningún otro europeo –tal como el desierto no está hecho para un oso polar. Es por esto que acepto mi naturaleza propia, la única que me es propia, y todo lo que de ella surja. Rechazarla sería una gran necedad; y negarla significaría el suicidio. Igual que sería un suicidio si un oso polar intentase vivir en el desierto.

Despierta, Europa; acéptate y revívete. No existe otro camino que lleve a la felicidad, a la armonía, a la prosperidad y a la diversidad. ¡Despierta, Europa!

¡Salve WôðanaR!

Título original: “Blôð auk Ôðal”

Traducido por Pablo Lintz para Thulean Perspective

Anuncios

3 pensamientos en “Blôð auk Ôðal

  1. Pingback: Blôð auk Ôðal | Thulean Perspective

  2. Pingback: Sobre los Apologistas | Hermandad Pagana

  3. Pingback: ¿Por qué la Religión Europea? | Hermandad Pagana

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s