La Línea y el Círculo

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Las religiones abrahámicas tienen todas ellas una mitología con un comienzo para el mundo, y también un final para éste, y por alguna razón el tener un mito de la creación fue visto hace 200 años como una prueba que apotaba la idea de que una mitología era avanzada y casi igual a la biblia. Cuando los escandinavos, a comienzos del siglo XIX, comenzaron realmente a leer e interpretar la mitología escandinava, tenían esto en mente. ¡Querían hacer que Escandinavia hubiera sido “avanzada” en la Antigüedad también!. Buscaron activamente un mito de la creación, e interpretaron intencionadamente los mitos para que sonaran como mitos de creación. Lo mismo fue el caso para un fin del mundo; querían que un Armageddon fuera encontrado también en la mitología escandinava,  y en eso es en lo que convirtieron el Ragnarök.

Este es uno de los mayores errores que comete la mayoría cuando leen la mitología escandinava; asumen que algunos de los mitos son mitos de creación. Déjame darte algunos ejemplos, en el Völuspâ, estrofas 2 a 5, hay una descripción que se interpreta como si fuera el mito de la creación de los  mundos de los hombres y los dioses; en Völuspâ, estrofas 17 y 18 hay una descripción que es interpretada como tratando sobre cómo los dioses dieron buen color, lenguaje, mente y vida a dos piezas de madera que estaban tiradas en el suelo, y esto es visto como el mito escandinavo de la creación del hombre. En el Völuspâ, estrofas 42 a 58 hay una descripción que se interpreta como si fuera una descripción del fin del mundo, Ragnarök, ¡el Armageddon escandinavo!.

En realidad hay un entendimiento generalmente pésimo de estos mitos en nuestro mundo, debido a los filtros judeocristianos por los cuales se ha visto todo esto. Si quieres ver las estrellas, más te vale no tratar de verlas a través de una espesa capa de oscuras nubes.

El hecho es que la mitología escandinava no tiene ningún mito de creación de ese tipo. No hay ninguna visión lineal del mundo. En su lugar hay una cosmovisión muy circular, de procesos que se repiten eternamente en la vida y en la naturaleza en general; el sol se levanta, brilla, se pone y se va, y luego se alza de nuevo. Las estaciones vienen, están, se van y no están, antes de regresar. Este mito del eterno retorno fue (en tiempos modernos re-) descubierto por Sir James Frazer, quien por supuesto no era él mismo ningún judeocristiano, pero que desde entonces ha sido prácticamente desacreditado como a-científico, y su libro considerado como “inútil”. Este mito del eterno retorno explica casi todos los procesos de nuestro universo, y se aplica incluso a los planetas, sistemas solares, galaxias y probablemente a todo el universo también. No hay ningún comienzo ni final. No hay ningún “big bang”, ningún “big crunch”, ningún tiempo lineal. Ningún comienzo ni final de nada; ni para el tiempo y ni siquiera para el propio universo.

La mente humana es capaz de entender la eternidad, pero no de desentrañarla de verdad. Esto podría ser algún tipo de “censura cósmica”, pero es más probable que sea el resultado de la mezcla racial entre los neanderthales (los europeos) y el homo sapiens (los africanos). Los neandertales entendían y profundizaban en la eternidad bien, pero el homo sapiens no lo hacía, y aquellos mezclados con el homo sapiens tampoco. Incluso los cerebros más grandes del hombre moderno, los cerebros Europeos, son mucho más pequeños que el cerebro neandertal promedio.

El judeocristianismo es una religión por y para mestizos, pero la mitología europea fue hecha por los europeos (neandertales) o fue basada en su percepción, y así pues los primeros ven la vida como algo lineal y los últimos como movida en círculos. Unos sólo ven el nacimiento, la vida y la muerte, y tiemblan de miedo ante lo que podría venir tras esto. Los otros ven la eternidad.

Los mitos escandinavos mencionados arriba, no son todos ellos mitos de la creación o mitos sobre el fin del mundo. La Völuspâ 2 a 5 trata sobre cómo el túmulo funerario se abría tras un ayuno, y sobe cómo el iniciado tenía que dejar la luz del día del exterior y entrar en el reino oscuro en donde no había luz solar, lunar o estrellas que brillasen. Soplaban un cuerno para abrir la puerta de la valla que rodeaba el túmulo funerario, sacrificaban una vaca y se iban a aprender los secretos de Hel, que estaba dentro de la tumba. No hay ninguna creación en este mito.

Las estrofas 17 y 18 del Völuspâ describen cómo los actores que habían realizado el papel de los Espíritus del Invierno en el Raganarök, al representar animales depredadores, en particular el lobo, eran traídos de vuelta a los árboles sacrificiales, el roble y el tejo, por los dioses (i.e. seres humanos que representaban a las deidades). Para convertirse en Espíritus del Invierno ellos habían colgado sus propias ropas (un símbolo de su fuerza vital) en el árbol sacrificial; desnudos, se ponían (principalmente) pieles de lobo y asumían así el papel de Espíritus de Invierno en una gran representación, una batalla simulada entre el Verano y el Invierno. Durante esta batalla los (actores que representaban) Espíritus del Verano les arrancaban las pieles de lobo y pisaban sobre ellas (i.e. hacían el papel de Vîðarr en el Ragnarök, que partía a Fenrir en dos), para matarlos simbólicamente. Los actores se hacían los muertos y eran llevados ceremonialmente de vuelta los árboles sacrificiales, en donde las deidades les ponían de nuevo sus ropas y les traían de nuevo desde la muerte; les daban buenos colores, espíritu y vida de nuevo. No hay ningún mito de creacion en este mito tampoco.

En el Völuspâ, estrofas 42 a 58, hay otra descripción (hay varias en el Völuspâ) de la gran batalla fingida entre el Verano y el Invierno, que toma lugar en lo que para nosotros es llamado hoy la Vispera de Año Nuevo. Ellos hacían un montón de ruido, quemaban ruedas y las dejaban rodar colina abajo, soltando chispas mientras lo hacían, corrían a través del bosque portando antorchas encendidas, para asustar y cazar a todos los Espíritus del Invierno, y se dividían en dos grupos; uno asumía el papel de Espíritus del Verano, y el otro asumía el papel de Espiritus del Invierno. Entonces ellos, en una representación teatral, realizaban su mayor danza de espadas anual, en la cual mostraban cómo los Espíritus del Verano mataban a los Espíritus del Invierno, y cómo esto le permitía al Verano regresar. Mataban a los epsíritus del Invierno, para que el Verano pudiera volver. Y hacían esto todos los años. Ragnarök no era el fin del mundo, o el fin de nada en realidad, sólo una renovación de todo.

Puedes encontrar una explicación más extensa de estos mitos en “Sorcery and Religion in Ancient Scandinavia“.

Así pues no hay ningún mito de la creación y ningún Armageddon en la mitología escandinava. No hay principio ni final. El ciclo de la vida continúa para todos los poderes de este mundo, como siempre ha sido y siempre lo será, y nosotros nos preguntaremos seguramente durante bastante tiempo cómo es posible todo esto.

Para ser capaces alguna vez de comprender la eternidad, debemos detener toda degradación racial en nosotros, debida a la mezcla de sangre con las razas no europeas, y debemos asegurar una sociedad de eugenesia positiva para Europa. Solamente a través del cultivo activo de los genes neanderthales de nuestro interior seremos capaces de encontrar todas las respuestas a los secretos del univeros. HailaR WôðanaR!.

 

Título original: The Line & the Circle.

Traducido por Llew para Thulean Perspective.

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2 pensamientos en “La Línea y el Círculo

  1. Pingback: Per Aspera ad Astra. | Hermandad Pagana

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