Sobre la civilización y los hábitats naturales

¿Cuántas veces no habéis oído alabanzas a la ‘civilización’ y al hombre ‘civilizado? Esos ‘levanta-ciudades’ y citadinos son universalmente aclamados como lo más avanzado de la humanidad. Pero ¿realmente lo son? ¿Realmente lo fueron?

Las primeras civilizaciones que se conocen (…) en este planeta fueron todas construidas no por neandertales; no por europeos racialmente puros; no por el tipo nórdico que en tan alta estima tienen los racistas europeos por estos días. ¡No! Fueron construidas por poblaciones mestizas; en Mesopotamia, en Egipto, en Persia y en el Valle del Indo. Los griegos, más tarde, también erigieron ciudades, pero sólo lo hicieron cuando se hubieron mezclado lo suficiente como para ya no verse como nórdicos. Asimismo los romanos construyeron ciudades, pero sólo cuando se hubieron mezclado lo suficiente como para ya no verse como nórdicos.

La civilización que tenemos hoy en Europa también fue construida por mestizos: los romanos. Así es; y si os queda alguna duda, sabed que todas las ciudades, toda la civilización de Europa está basada en, y nació de, la civilización romana y judeocristiana. El hombre europeo racialmente puro era bárbaro e incivilizado. Britania; Galia; Germania; Escandinavia; el Báltico; Eslavia; Dacia; Aquitania; Finlandia; Escitia; Sarmatia; Iliria; Tracia. Et cetera.

Si creéis que me equivoco, pensad en esto un momento. Primero, dad un vistazo a las ciudades: ¿quiénes se sienten atraídos por ellas? Comparadlos con quienes viven en el campo y decidme: ¿dónde se encuentran más mestizos? Exacto: los mestizos se encuentran casi exclusivamente en las ciudades. ¿Por qué? Pues porque ese es su hábitat natural. Y el hábitat natural del individuo racialmente puro es, en cambio, la prístina naturaleza: la intacta, impecable e impoluta naturaleza, bella y peligrosa. Casi no se ven mestizos en lugares así, y si llegáis a ver alguno, probablemente sea porque que alguien racialmente puro se lo ha llevado consigo hasta ahí.

Las civilizaciones son terriblemente autodestructivas; todas se derrumban con el paso del tiempo; todas se hunden en tragedia, dejando a sus ciudadanos muertos o agonizando, eliminados por su propia decadencia, crimen, estupidez y el carácter degenerativo del estilo de vida de la ciudad, no menos que por las epidemias. Los pocos que logran escapar de estas trampas mortales, rápidamente mueren en la naturaleza, pues después de generaciones de haber vivido en ciudades,  han perdido la capacidad para sobrevivir de una manera natural.

Quienes tienen más probabilidades de sobrevivir al colapso de una civilización son aquéllos que no viven en ciudades: los individuos mucho más puros racialmente que viven en el campo, tan cerca como les es posible de su hábitat natural: la prístina naturaleza…

P.S.: ¿Vivís en la ciudad y lo odiáis? Pues bien, tal vez no es ahí donde se supone que viváis.

¿Y? ¿Por qué lo hacéis, entonces…?

 

Título original: “About Civilisation & Natural Habitats

Traducido por Pablo Lintz para Thulean Perspective

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2 pensamientos en “Sobre la civilización y los hábitats naturales

  1. Pingback: About Civilization & Natural Habitats | Thulean Perspective

  2. Pingback: Sobre la tecnología y las capacidades naturales | Hermandad Pagana

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