El culto a la fertilidad, parte II

Lo que tanto académicos como aficionados consideran como ‘cultos a la fertilidad’ por parte de nuestros ancestros no tiene que ver sólo con la fertilidad humana, sino que también con la de los cultivos. Representan a ‘la diosa’ como alguna especie de ser que reparte fertilidad por doquier, garantizando la fertilidad de los campos.

Por otro lado, todos los hechizos escandinavos antiguos (‘canciones mágicas’) que conozco hablan sobre el despertar de los campos (después del invierno; es decir, sobre la siembra de semillas), y la protección (contra los ‘malos espíritus’) de los campos, sin que se diga una sola palabra sobre la fertilidad de los campos. Y, una vez más, basta una simple pregunta para desbaratar la teoría oficial: ¿era entonces la fertilidad de los campos un problema? Y ¿por qué rayos iba a serlo? ¿Acaso la naturaleza estaba bajo algún influjo nocivo en aquella época del que no sepamos hoy? ¿O es que alguien vendía semillas transgénicas o híbridas cuyo producto no producía semillas fértiles, de manera que sólo servían una vez (como sucede hoy)? El único problema que pudo haber entonces en este contexto es la falta y/o exceso de luz solar y lluvia, y por supuesto parásitos, enfermedades de las plantas, que pájaros se comieran las semillas y otros animales la producción, etc., todo lo cual se atribuía a la influencia de ‘malos espíritus’.

Las deidades vistas generalmente como ‘deidades de la fertilidad’ no son tal cosa. Son en realidad deidades del amor, la amistad, la hechicería (‘despertar’ o protección de los campos), y -más comúnmente y tal vez con mayor importancia- de las belleza y salud joviales (lo que en verdad son dos caras de la misma moneda).

Generalmente, la fertilidad no era un asunto de mucha importancia en ningún ámbito, mas si lo era el tener buena salud, y lo era aún más para la mujer que fuera a parir. Lograr la preñez no era en absoluto un problema, pero si la mujer -y su hijo- quería sobrevivir al parto necesitaba tener una buena salud. Y, comúnmente, esto también era de gran importancia para los campos; sólo la buena salud podía protegerlos de los ‘malos espíritus’ antes mencionados. Así que las diosas de la buena salud los bendecían para fortalecer su salud y protegerlos.

Y así llegamos al símbolo (el símbolo) de la buena salud en la Europa pre-cristiana: la copa (o también caldero) de la diosa de la tierra. Hoy este símbolo es mejor conocido por los pervertidos y cristianizados mitos paganos sobre el ‘Santo Grial’, pero, como podréis comprender, la copa era un atributo de la diosa de la buena salud. Dicho de forma más sencilla: quien bebiese de ella se volvería más saludable. El beber de esta copa neutralizaría el efecto de venenos, curaría enfermedades, sanaría heridas, e incrementaría la posibilidad de que las mujeres encinta sobreviviesen al parto.

Si tenemos en cuenta la importancia que tienen para el cultivo la lluvia y la luz del sol, también los atributos del dios del cielo se vuelven más comprensibles. Su cetro (que originalmente era una piedra, y luego un martillo o hacha) creaba el trueno (como piedras chocando una contra otra y produciendo chispas, lo que puede usarse para encender fuego); su espada era el relámpago que esto producía (lo que transfería el poder del cielo -el sol- a la tierra; y su corona (su aureola) era el propio sol, brillando detrás de él.

Juntos, la diosa de la tierra y el dios del cielo controlaban todo lo necesario para que el cultivo prosperase: luz el sol, lluvia y buena salud. El atributo de la diosa de la tierra también era muy provechoso para las mujeres encinta que querían gozar de suficiente salud para sobrevivir al parto. Y el atributo del dios del cielo era muy provechoso para los guerreros, pues, cuando el dios del cielo posaba su espada sobre sus hombros, transfiriéndoles así el poder del sol, éstos se volvían aún más fuertes, ¡o incluso invencibles!

Balder_und_Nanna_by_F_W_Heine_s

Así pues, ¿existió en realidad un culto a la fertilidad en Europa? Bueno, al menos yo no veo rastros de algo así. Y tampoco es que un culto de esa clase hubiera tenido mucho sentido.

Entonces, ¿por qué es que se habla tanto de este ‘culto a la fertilidad’, de la importancia de la fertilidad para el hombre antiguo, etc.? ¿Por qué rayos? Pues mucho puede explicarse con simple ignorancia, y aún más por la predominancia de las ideas feministas, pero gran parte de esto debe ser simplemente una denigración del hombre antiguo. Lo que se intenta es hacernos creer que era un degenerado (‘era tan infértil’), un pervertido (‘toda su religión se basaba en tener tanto sexo como fuese posible’), y despojar a la religión de nuestros ancestros de todo sentido metafísico, lo que por supuesto se hace para que resulte menos atrayente para la gente de hoy.

Si queréis saber más sobre el sentido metafísico de la religión europea, podéis leer los artículos vinculados con esta entrada.

P.S.: He incluido, por cierto, todas estas ‘características’ en la religión y la hechicería de MYFAROG. 🙂

 

Título original: “Fertility Cults II

Traducido por Pablo Lintz para Thulean Perspective

Anuncios

Un pensamiento en “El culto a la fertilidad, parte II

  1. Pingback: Fertility Cults II | Thulean Perspective

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s