Día de la mujer tradicional

Hoy es el “día internacional de la mujer”. Por supuesto yo no celebro eso, ya que sólo es otra estafa marxista (ver aqui) que pretende crear conflictos entre hombres y mujeres, pero en su lugar desearía cambiar el enfoque, secuestrar este día y celebrar el día de la mujer tradicional; el día para las mujeres que son lo suficientemente inteligentes para tener una percepción clara de quiénes son ellas (mujeres), dónde pertenecen (mi raza es mi nación) y cuáles deberían ser sus prioridades (la familia y la tradición).

¡Yo te saludo,  mujer tradicional de Europa! Tu tienes la llave para la supervivencia de Europa.

Una pequeña frase feminista: “El feminismo hace que la mujer coja todas las buenas cualidades de la mujer y las intercambie con las malas cualidades del hombre”

El verdadero fruto del feminismo:

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Título original: “Traditional Woman’s Day”

Traducido por Luis Chacón (editado)

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Fama póstuma

¿Por qué creéis que hago esto? ¿Por qué escribo entradas en este blog? ¿Por qué escribo libros? ¿Por qué hago videos? ¿Qué sentido tiene? ¿Por qué me expongo a tanto ‘calor’? ¿Qué es lo que busco?

Algo de música antes de seguir:

Todos tenemos distintas prioridades en la vida; algunos sólo quieren vivir tan cómodamente como les sea posible; otros anhelan el ‘éxito’, sea lo que sea que eso signifique por estos días; otros buscan fama y fortuna; yo busco la fama póstuma.

Os preguntaréis: “¿Cuál es el sentido de eso?”, “¿para qué desearía una clase de fama que jamás podré ver o disfrutar de ninguna forma?”.

Pues bien, lo mejor que podemos hacer es, bajo mi punto de vista, basar todo lo que hacemos en el supuesto de que renaceremos dentro de nuestra familia; de que, una vez muertos, volveremos como los hijos de nuestros hijos, o de sus hijos, o de cualquier otra persona con la que estemos emparentados. Si esto en verdad sucede es totalmente irrelevante; lo importante es que creamos que esto es así, o que al menos finjamos creerlo, y basemos todas nuestras acciones en esta creencia.

Si todos creyéramos eso no arruinaríamos nuestro planeta, no destruiríamos lo bueno que hay en él, ni lo convertiríamos en un infierno gobernado por dementes mentirosos, codiciosos y perversos con el que nuestros descendientes tendrán que lidiar; no lo haríamos. Nos preocuparíamos más por el futuro y haríamos todo lo posible por asegurar que la vida de aquellos que vendrán después de nosotros sea buena, justa, recta y sana.

Con lo que hago estoy asegurándome de que, si llego a volver a este mundo en el futuro, lo más importante de lo que sé, de lo que he aprendido en esta vida, sea traspasado a mi yo del futuro, para no tener que aprender todo esto de la manera difícil de nuevo. No tendré que reinterpretar nuestra mitología ni leer todos los libros, aburridos a veces, que tuve que leer para adquirir el conocimiento necesario para escribir. Por decirlo de alguna forma, quiero legarle mi conocimiento a mi futuro yo.

La fama que acumule en esta vida, o la infamia si preferís, hará posible que mi yo del futuro conozca a mi yo actual, y así podré re-aprender las cosas más importantes que aprendí en esta vida. Es por esto que me preocupo más de la fama póstuma que de la fama a secas. La fama no importa un carajo a menos que sea póstuma. Después de todo, sólo regresaré a la vida una vez que haya muerto.

El ‘calor’ que genero en esta vida, por así decirlo, contribuye a mi  fama póstuma. Sí, también hace que mi vida sea mucho más difícil y menos confortable, pero es un precio que estoy dispuesto a pagar, porque sé -o creo o tan sólo finjo creer, si así lo preferís- que mi fama póstuma es mucho más importante, y esta fama se alimenta del ‘calor’.

Cuando muera, mi memoria se quedará con los vivos, y así cuando vuelva a la vida podré volver a mí y continuar mi vida desde donde quedó la última vez. De esta forma no sólo puedo vivir por eternamente, sino que también puedo acumular experiencia y sabiduría, y comenzar cada nueva vida con una base cada vez más sólida. La auténtica grandeza no se alcanza en una sola vida; uno debe ‘almacenar’.

¡HailaR WôðanaR!

Título original: “Posthumous Fame

Traducido por Pablo Lintz para Thulean Perspective

Sobre la esclavitud

Primero que todo quiero aclarar que estoy en contra de cualquier forma de esclavitud, incluso la esclavitud ‘suave’ que encontramos en el norte de Europa en la antigüedad, bajo la cual los ‘esclavos’ eran más bien huéspedes que servían en el hogar. Considero incorrecto esclavizar a otros de cualquier forma, ya sea a través de la fuerza o a través de un sistema bancario criminal; jamás desearía gozar del servicio de un esclavo para lo que fuera; prefiero hacerme cargo por mí mismo de mis problemas y mi trabajo sucio y tedioso.

Dicho eso, la esclavitud se usa hoy en día para oprimir al hombre europeo. Se nos hace creer, de manera deshonesta, que Europa tiene tras de sí una horrible historia de esclavitud, y que deberíamos sentirnos culpables e incluso avergonzados por lo que hicieron nuestros antepasados. Y es por medio de mentiras que se nos infunde este sentimiento de ‘vergüenza blanca’; enormes, injustas, terriblemente cobardes y convincentes mentiras.

Así que aquí tenemos algunos HECHOS relacionados con la historia de la esclavitud en nuestro mundo:

  1. Todos los pueblos de este planeta han tenido esclavos en algún momento; algunos han sido peores que otros, y Europa está entre los mejores en este contexto.
  2. La mayoría de los barcos y mercados de esclavos no pertenecieron a europeos.
  3. Los esclavos llevados desde África a América ya habían sido esclavizados por otros (la mayoría de las veces por árabes y africanos), quienes los vendieron a otros comerciantes de esclavos.
  4. Los musulmanes (turcos, árabes y bereberes) que actuaban en el mediterráneo esclavizaron a alrededor de un millón y medio de europeos, contando únicamente entre los siglos XVI y XVIII. Asaltaban las costas europeas, llegando incluso hasta Islandia, y capturaban hombres para remar en las galeras y mujeres como esclavas sexuales.
  5. Los europeos fueron los primeros en abolir la esclavitud en la era moderna. En África y el mundo árabe la esclavitud se mantiene hasta hoy. Tanto africanos como europeos (especialmente mujeres jóvenes) siguen siendo esclavizados.
  6. ¡Menos del 2% de la gente de ascendencia europea en América tuvo esclavos alguna vez!
  7. Sólo un 5% de los esclavos llevados a América llegaron a los Estados Unidos; el resto fue a parar a Latinoamérica.

De manera que quienes tenemos ascendencia europea no sólo no deberíamos sentirnos más culpables que otros con respecto a la esclavitud, sino que además deberíamos estar orgullosos por haber estado entre los mejores en este contexto; estuvimos entre los que trataron a sus esclavos de forma más humana, entre los que poseyeron menos esclavos y entre quienes primero los liberaron.

Si alguien trata de convenceros de alguna otra cosa, sabed que os están mintiendo; puede ser por mera ignorancia (puede que también sean víctimas de la propaganda de los enemigos de Europa) o con la intención de dañarnos y destruir nuestra cultura, nuestro orgullo,  nuestra historia, nuestra fuerza, nuestra gente y nuestros valores. El sentimiento de ‘culpa blanca’ forma parte de su campaña para destruirnos (un ejemplo).

¡Estad orgullosos, mujeres y hombres europeos! Estad orgullosos de quienes sois y de lo que fueron vuestros ancestros.

¡Salve, dioses europeos!

Título original: “About Slavery”

Traducido por Pablo Lintz para Thulean Perspective

¿Mujeres guerreras?

¡Advertencia! Este artículo podría fácilmente considerarse un despotrique… 😉

Más temprano, alguien me envío un vínculo a un sitio que asegura que hubo mujeres vikingas. De hecho, me cruzo muy seguido con esta clase de afirmaciones; en medios de noticias, en videos o comentarios de YouTube, en correos electrónicos, etc. Y parece haber cierta tendencia al respecto: hay gente que, por alguna razón, quiere hacernos creer que las mujeres también pueden ser guerreras, y que, de hecho, lo han sido siempre. Tal parece que este es otro aspecto más en el que todos somos iguales…

Algunos ponen a Juana de Arco como evidencia, pero en realidad ella no fue más que una chica de dieciocho años que animaba a los hombres a luchar -algo que siempre ha sido tarea de las mujeres.

Otros ponen como evidencia a las doncellas escuderas, pero lo que ellas en realidad hacían era proporcionar escudos y armas a los hombres en batalla. Se acercaban a las filas desde la retaguardia y proporcionaban nuevos escudos y armas a los hombres que habían perdido los suyos, y no participaban en la batalla más que de esta forma.

También tenemos los hallazgos de la arqueología: restos femeninos yacen vistiendo armadura, con armas y escudos junto a ellos, pero sin heridas de batalla. El simple hecho de que hayan sido enterradas con armas y armadura no significa que hayan sido guerreras, pues la costumbre era enterrar a los muertos junto con sus pertenencias o las de su familia; después de todo, querían poder usar sus cosas, o entregárselas a sus esposos o hijos -como hacían las escuderas (en todo Europa en cierta época)-, cuando renacieran.

Como siempre, basta que nos hagamos una simple pregunta de control: ¿están las mujeres físicamente dotadas para el combate? ¡Pues claro que no! Tienen una menor diferencia entre grasa y músculo que los hombres, lo que las hace más lentas y físicamente más débiles, y es suficiente para descalificarlas como guerreras, pero también podemos añadir que las mujeres tienen pechos, que su umbral de dolor es menor, que tienen caderas más anchas y que son mucho menos agresivas.

Ahora bien, es posible entrenar a una mujer para que sea más o menos peligrosa en combate, pero por el mismo esfuerzo puesto en su entrenamiento se podría entrenar a diez hombres comunes y convertirlos en guerreros mucho más poderosos de lo que la mejor guerrera podría soñar.

Además de todo lo anterior, ¿qué sucedería si una tribu enviase a sus mujeres a combatir? Una tribu se las puede apañar con pocos hombres, pero si sus mujeres son muertas en batalla, esa tribu desaparece. Sólo un grandísimo idiota enviaría a sus mujeres a combatir; por suerte ninguno de nuestros ancestros fue así de estúpido, y gracias a eso seguimos aquí.

Por otro lado, ¿qué clase de tribu enviaría a sus mujeres a combatir? Si lo hicieran, ¿por qué no enviar también a niños y ancianos? ¿Y por qué no a los ciegos? Pues lamento deciros que ninguna cultura europea consideraría siquiera hacer algo así; aún en la actualidad los hombres tenemos un sentido del honor demasiado arraigado como para hacerlo. O eso creo…

En mi juventud practiqué artes marciales activamente durante alrededor de cinco años, junto a algunas mujeres, y, aunque lo que practicábamos era una rama de karate, que es un arte marcial hecho especialmente para personas más débiles y pequeñas, por lo que debería ser ideal para mujeres, las que practicaban con nosotros no tenían oportunidad combatiendo contra un hombre. Para que pudieran golpearnos, debíamos dejar que lo hicieran; para que pudieran bloquear nuestros golpes, debíamos hacerlos muy lento, de otra forma les habría sido imposible. Y de no ser porque los hombres no querían dañarlas o humillarlas frente a los demás, ellas jamás habrían asestado algún golpe en combate. Una buena forma de explicar a las mujeres la reticencia de los hombres para golpearlas es ésta: imaginad que se os pide golpear a un niño, ¿os gustaría?

Sabiendo todo esto, cualquier afirmación que venga de feministas radicales sobre la igualdad de capacidades de las mujeres ante los hombres de ser guerreras se vuele simplemente ridícula. Se les puede enterrar con todo el armamento del mundo, ¡pero eso no las hace guerreras! En la antigüedad, cualquier ejército que hubiera tenido aun un pequeño porcentaje de mujeres en sus filas habría sido aplastado, y hoy, aunque las armas de fuego han emparejado un poco las cosas, sigue siendo imposible que las mujeres igualen a los hombres, pues ni siquiera son capaces de cargar el equipo necesario hasta el frente de batalla.

Así que si todavía creéis en “mujeres vikingas” y demás paparruchas, reflexionad un poco; no hubo tal cosa. La física por sí sola basta para descartar a las mujeres como guerreras; también la biología. Las mujeres soldado de hoy no actúan -‘increíblemente’- en los frentes de batalla, sino que en unidades de transporte, en las cocinas, en inteligencia, en comunicaciones, etcétera. No cuentan con lo necesario para ser verdaderos soldados.

Ahora, disfrutad lo que sucede cuando una de las engatusadas mujeres ‘guerreras’, seguramente con un gran entrenamiento detrás, desafía a un soldado (hombre) a un combate de boxeo en Iraq:

Queridas mujeres, ocupaos en ser buenas mujeres, y dejad que los hombres nos encarguemos de ser buenos hombres.

¡Salve, oh fuertes dioses europeos, y también diosas, femeninas y afables!

Título original: “Female Warriors?”

Traducido por Pablo Lintz para Thulean Perspective

El hombre tecnológico

Vivimos en un mundo de alta tecnología, pero la gran mayoría de la gente no sabe prácticamente nada acerca de cómo funciona esta tecnología, con la que se rodean y disfrutan a diario. No serían capaces de reparar -y ni hablar de construir- ni el uno por ciento de ella; apenas son capaces de cambiar una bombilla o el filtro de aceite de sus coches. Y debe notarse que -y esto es interesante- tampoco son capaces de construir ni reparar muchos objetos de baja tecnología. Generalmente, quienes hoy en día son capaces de hacer cosas, sólo pueden hacer uno de los varios componentes que se necesitan para que cierto objeto funcione.

De manera que este hombre ‘de alta tecnología’ no sólo no es muy de alta tecnología que digamos, sino que ni siquiera es de baja tecnología; lo que realmente sabe es casi nada. Aun los ‘salvajes’ de épocas prehistóricas eran muy superiores al hombre actual a la hora de construir, reparar y mantener cosas.

Esto significa que los ‘salvajes’ de antaño eran hombres libres, eran sus propios amos, y que la gran mayoría de los hombres de hoy son esclavos de la voluntad de unos cuantos amos ‘benévolos’, que son quienes controlan la alta tecnología. Si sus amos les dicen que salten, mejor será que lo hagan si no quieren quedar abandonados a su suerte -para pronto terminar muertos (incluso de aburrimiento). ¿Sin electricidad? ¿Sin agua potable? ¿Sin dinero? O -¡ni dios lo quiera!- ¡¿sin televisión?!

Mas ¿son sus amos verdaderamente benévolos? ¿Cuál es su objetivo? ¿Qué pretenden lograr esclavizando a la humanidad? ¿Acaso lo hacen intencionalmente? ¿Son tan estúpidos como para no ver lo que está ocurriendo? “El camino al infierno está lleno de buenas intenciones”.

Si queréis sobrevivir en el mundo del futuro, lo mejor será que viváis como lo hacían vuestros ancestros; sed vuestro propio amo. ¡Abandonad todo lo que no necesitáis y sed libres! Ceñíos al mundo de la baja tecnología que todo hombre puede conquistar, y a través del cual encontraréis la libertad. Libertad de y libertad para. Verdadera libertad: autosuficiencia.

HailaR WôðanaR!

Título original: “High Tech Man”

Traducido por Pablo Lintz para Thulean Perspective

¿Por qué hablar sobre el hombre de Neandertal?

Hay mucho material arqueológico que ha sido intencional o accidentalmente destruido, o guardado en secreto, o se ha ‘perdido’, o los académicos no lo consideran digno de estudio. Hay mucho que ‘olvidan’ mencionar al público, a nosotros.

No es coincidencia que los primeros ‘arqueólogos’ hayan sido sacerdotes, quienes con frecuencia se aseguraban de destruir cualquier cosa que pudiera evidenciar la existencia de una cultura europea anterior al cristianismo. Algunos de estos sacerdotes probablemente lo hacían no por interés en lo que hoy llamamos arqueología, sino que con la intención de borrar toda evidencia que pusiera en peligro su propia versión de la historia del mundo. “¡Rápido, registren la tumba y destruyan todo antes de que alguien más lo encuentre!”

Y eso fue lo que hicieron al encontrar cráneos de neandertal. Se encontraron con grandes cráneos, que alguna vez contuvieron cerebros obviamente más grandes que los de un humano moderno, ¡así que tenían que hacer algo al respecto! Tanto quienes creían en la teoría de la evolución como los judeocristianos que afirmaban que la Europa pagana era ‘primitiva’ se vieron entonces frente a un gran problema. Y así fue que, intencionalmente, ubicaron la columna vertebral y la mandíbula inferior del neandertal de manera tal que tuviera un aspecto simiesco. Aunque ya se ha probado que esta imagen es falsa, se insiste en representar al neandertal como una simiesca criatura de rostro prominente, y, por ejemplo, cuando visitáis algún sitio arqueológico neandertal, la mayoría de los guías (aunque no todos, por suerte) siguen refiriéndose a él como si así fuera realmente, y al hacerles ver que están en un error, la mayoría también lo sabe, pero por alguna razón siguen contando el mismo viejo cuento. No sé por lo hacen, aún sabiendo que están equivocados; pero lo hacen. En realidad, el neandertal no tenía en absoluto un rostro prominente, y los famosos arcos superciliares (propios de los adultos) aún pueden encontrarse en europeos adultos.

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Moneda de la Galia antigua con imágenes de galos con notorios rasgos de neandertal:

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No, no parecían simios. Su aspecto era muy cercano al de los europeos nórdicos, bálticos, fineses, británicos y galos de hoy. Y cada vez que hablo sobre esto soy atacado por todos aquellos que han sido expuestos -una, otra y otra vez, y por más de cien años- a las horrendas representaciones que han hecho los judeocristianos de nuestros ancestros neandertales. ¡Y nadie quiere tener un ancestro así! ¿Un simio peludo? ¡Pues no, gracias! Pero se equivocan. Lo que creen es falso. Y en vez de aceptar la evidencia que se les presenta, se limitan a repetir la mentira oficial; como loros. Tantas veces se les ha contado el cuento que ya no les queda espacio para la verdadera historia. Se tiene al mestizo Cro-Magnon por ‘proto-europeo’, y al verdadero proto-europeo se le llama simio y se le escupe…

Descendiente de neandertales con aspecto de neandertal:

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 “Cuando la verdad recién se ha puesto las botas,

la mentira ya ha dado dos vueltas al mundo”.

La verdad sobre el neandertal ya se ha encontrado, y se está esparciendo. La verdad se impondrá al final, y cuando eso pase, todo mejorará para nosotros los europeos.

El verdadero ángulo facial del neandertal (y Svante Pääbo):

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P.S.: En Francia, todo objeto de metal anterior a la cristianización se ha definido como ‘galo-romano’, insinuando que los galos no poseían nada interesante; ni tecnología, ni cultura ni nada, hasta la llegada de los romanos. Sólo muy recientemente (las últimas décadas, más o menos) se ha comenzado a aceptar que casi todo el magnífico arte que se ha encontrado pertenecía a la era pre-romana.

 

Título original: “Why Talk About the Neanderthal?”

Traducido por Pablo Lintz para Thulean  Perspective

Sobre el diluvio que se avecina

Nuestro mundo está cambiando. Todo parece estar disolviéndose. Hemos entrado en una época de máxima confusión, ignorancia, desesperanza y desconfianza. Se han roto todos los lazos; toda lógica, junto con leyes y reglas han sido desechadas; toda sensatez ha sido sellada en cuartos privados -y mantenida celosamente lejos del alcance de otros. Los pozos más profundos se han convertido en las más altas torres; las más altas torres en los pozos más profundos. La verdad es mentira, y las mentiras son la verdad. Lo correcto es incorrecto, y lo incorrecto es correcto. El suicidio se ha vuelto vida, y la vida ‘odio’. La lujuria es ‘amor’. La decadencia es innovación. La degeneración es creación. La inmundicia es pureza. La perversión es ‘salud’. Las violaciones son ‘enriquecimiento’. Los parásitos son héroes. Los héroes son villanos. Bienvenidos al infierno en la  tierra que el hombre ha creado: ¡nuestro mundo, 2014 A.D.!

Algunos dirán que todo tiene un final, pero yo diría que más bien todo cambia. La naturaleza se encargará de ello.

Primera fase: colapso

La naturaleza acabará con la distopía en que vivimos, por medio de grandes tormentas solares, pandemias, tornados y tormentas; maremotos, terremotos y erupciones volcánicas; meteoritos, y una nueva glaciación. Todo lo que hoy conocemos cambiará; casi todo desaparecerá de la noche a la mañana, y el hombre moderno quedará abandonado a su suerte, con cada vez menos medios modernos en los que apoyarse. Y llegará un punto en que el sistema que mantenía la sociedad artificialmente a flote colapsará por todas las dificultades, y entonces también colapsará la sociedad misma.

Ya estamos en esta fase. Está sucediendo ahora mismo, y sólo aquellos que consigan alejarse de ‘las masas’ tendrán alguna esperanza de sobrevivir. Cuanto más os tardéis en alejaros de las masas, menor será vuestra posibilidad de sobrevivir.

Segunda fase: supervivencia

Cuando la próxima gran tormenta solar alcance la tierra, algunas plantas nucleares se volverán nuevas Chernobyl (aunque también podría suceder antes de esto debido a errores humanos o técnicos, y es posible que se produzca un efecto dominó). Las plantas nucleares tienen  generadores de energía para emergencias, pero estos generadores funcionan con diésel, y sus reservas de este combustible no durarán más de una semana -y no habrá forma de transportar más diésel a las plantas cuando los vehículos hayan dejado de funcionar, cuando ya no se produzca más diésel, y cuando nadie pueda presentarse a trabajar porque es imposible llegar al lugar de trabajo, y justo cuando la gente deberá ocuparse más que nunca del cuidado de sus familias. Algunos ingenieros optarán por llevar a sus familias a un lugar seguro en vez de asistir a sus trabajos. Apagar de manera segura una planta nuclear toma varios meses. Algunos podrán conseguir suficiente diésel para hacerlo de los alrededores. Otros no lo lograrán. El mundo entero -no sólo los países que cuenten con plantas nucleares- sufrirá enormemente a causa de la lluvia radiactiva. Nada será reconstruido, en tanto la humanidad se sofoca rápidamente, siendo abatida por el peso del agua contaminada, el crimen, la violencia, el hambre, las enfermedades que causará el rápido acumulamiento de basura y excremento humano en las calles, pues el sistema de alcantarillado también dejará de funcionar. Y cualquier otro horror que podáis imaginaros caerá sobre nosotros.

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Entonces, los únicos que tendrán posibilidades serán quienes mantengan sus propias reservas de ‘azul de Prusia’, algas pardas y rojas (rodofitas y feofitas), yoduro de potasio, ajo, et cetera, para sobrellevar la radiación, y agua limpia y comida fresca suficientes para sobrevivir por sí mismos durante varios años en un mundo radiactivo. Ni siquiera podréis comer lo que cultivéis en vuestro huerto o lo que recolectéis en los alrededores, o beber el agua de la lluvia o de los ríos. Todo será demasiado radiactivo, al menos por un tiempo.

Tercera fase: recuperación

Pasado algún tiempo, podrán identificarse las áreas con menos radiación usando contadores Geiger con baterías almacenadas en hornos microondas y otros lugares protegidos (‘jaulas de Faraday’) durante la(s) tormenta(s) solar(es) (y semanas después), y los sobrevivientes podrán entonces comenzar a cultivar su propio alimento. Sólo quienes posean semillas no transgénicas ni híbridas conseguirán cultivar plantas que produzcan fruta fértil. (En algunos países, estas semillas ya son ilegales, por lo que deberíais conseguir algunas antes que sea demasiado tarde -y ‘actualizar’ vuestras reservas anualmente.)

Habrá tan pocos sobrevivientes que la caza no disminuirá significativamente la población animal, y, tal como en el área de Chernobyl, la flora y fauna salvajes regresarán en gloria y majestad una vez que el hombre se haya ido. Mas aún habrá mucha radiación en la carne, y, otra vez, sólo aquellos que tengan lo necesario para sobrellevarla (a saber, azul de Prusia, algas pardas y rojas, yoduro de potasio, ajo y demás)  serán capaces de sobrevivir. Y aún así no todos lo harán.

Cazando, recolectando y cultivando su propia comida, los pocos sobrevivientes pasarán años y años de grandes dificultades, pero los más inteligentes, los más fuertes, los mejor preparados, y los más afortunados se habrán abierto camino hacia un mundo mejor.

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Cuarta fase: un nuevo mundo

El nuevo mundo será distinto. Muchas de las especies que hoy conocemos estarán extintas, y también habrán surgido algunas nuevas, tal vez debido a las mutaciones causadas por la radiación, y al mestizaje de especies conocidas que hayan sido desplazadas de sus hábitats naturales y forzadas a aparearse con individuos de otras especies para, parcialmente al menos, sobrevivir (como parece haber sucedido en Norteamérica cuando, en algún momento, los osos polares se vieron forzados a viajar hacia el sur y aparearse con los osos pardos, dando origen a una nueva clase de oso, que conocemos como grizzly).

Eones pasarán, y la humanidad se recuperará. Puede que esta humanidad sea más sabia. Puede que sea mejor, pues habrá superado tormentas de acero, fuego, hielo y sangre. Y puede que también la humanidad haya sufrido cambios debido a mutaciones, mestizaje, y cambios en su estilo de vida.

Todo lo que sé es que quienes más posibilidades tendrán de sobrevivir y conformar la futura humanidad serán aquellos que tengan la sensatez de prepararse para lo que pueda venir. De manera que los ‘paranoicos conspiracionistas’ constituirán el gran núcleo de la humanidad.

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Emergerán nuevas sociedades, nuevas comunidades, y puede que sean muy distintas de las que tenemos hoy. Las principales motivaciones del hombre ya no serán la avaricia y la satisfacción inmediata. Podrán verse una vez más las estrellas, pues habrá desaparecido toda contaminación lumínica. El hombre habrá vuelto a sus inicios.

P.S.: No olvidéis también acumular libros, y aseguraos de mantener vivas nuestras tradiciones europeas. No hay árbol que pueda crecer fuerte y sano sin tener raíces. (Sugerencias de libros: Sorcery and Religion in Ancient Scandinavia y MYFAROG. 😉 ).

Buena suerte.

 

Varg Vikernes

 

Título original: “About the Coming Deluge

Traducido por Pablo Lintz para Thulean Perspective

El culto a la fertilidad, parte II

Lo que tanto académicos como aficionados consideran como ‘cultos a la fertilidad’ por parte de nuestros ancestros no tiene que ver sólo con la fertilidad humana, sino que también con la de los cultivos. Representan a ‘la diosa’ como alguna especie de ser que reparte fertilidad por doquier, garantizando la fertilidad de los campos.

Por otro lado, todos los hechizos escandinavos antiguos (‘canciones mágicas’) que conozco hablan sobre el despertar de los campos (después del invierno; es decir, sobre la siembra de semillas), y la protección (contra los ‘malos espíritus’) de los campos, sin que se diga una sola palabra sobre la fertilidad de los campos. Y, una vez más, basta una simple pregunta para desbaratar la teoría oficial: ¿era entonces la fertilidad de los campos un problema? Y ¿por qué rayos iba a serlo? ¿Acaso la naturaleza estaba bajo algún influjo nocivo en aquella época del que no sepamos hoy? ¿O es que alguien vendía semillas transgénicas o híbridas cuyo producto no producía semillas fértiles, de manera que sólo servían una vez (como sucede hoy)? El único problema que pudo haber entonces en este contexto es la falta y/o exceso de luz solar y lluvia, y por supuesto parásitos, enfermedades de las plantas, que pájaros se comieran las semillas y otros animales la producción, etc., todo lo cual se atribuía a la influencia de ‘malos espíritus’.

Las deidades vistas generalmente como ‘deidades de la fertilidad’ no son tal cosa. Son en realidad deidades del amor, la amistad, la hechicería (‘despertar’ o protección de los campos), y -más comúnmente y tal vez con mayor importancia- de las belleza y salud joviales (lo que en verdad son dos caras de la misma moneda).

Generalmente, la fertilidad no era un asunto de mucha importancia en ningún ámbito, mas si lo era el tener buena salud, y lo era aún más para la mujer que fuera a parir. Lograr la preñez no era en absoluto un problema, pero si la mujer -y su hijo- quería sobrevivir al parto necesitaba tener una buena salud. Y, comúnmente, esto también era de gran importancia para los campos; sólo la buena salud podía protegerlos de los ‘malos espíritus’ antes mencionados. Así que las diosas de la buena salud los bendecían para fortalecer su salud y protegerlos.

Y así llegamos al símbolo (el símbolo) de la buena salud en la Europa pre-cristiana: la copa (o también caldero) de la diosa de la tierra. Hoy este símbolo es mejor conocido por los pervertidos y cristianizados mitos paganos sobre el ‘Santo Grial’, pero, como podréis comprender, la copa era un atributo de la diosa de la buena salud. Dicho de forma más sencilla: quien bebiese de ella se volvería más saludable. El beber de esta copa neutralizaría el efecto de venenos, curaría enfermedades, sanaría heridas, e incrementaría la posibilidad de que las mujeres encinta sobreviviesen al parto.

Si tenemos en cuenta la importancia que tienen para el cultivo la lluvia y la luz del sol, también los atributos del dios del cielo se vuelven más comprensibles. Su cetro (que originalmente era una piedra, y luego un martillo o hacha) creaba el trueno (como piedras chocando una contra otra y produciendo chispas, lo que puede usarse para encender fuego); su espada era el relámpago que esto producía (lo que transfería el poder del cielo -el sol- a la tierra; y su corona (su aureola) era el propio sol, brillando detrás de él.

Juntos, la diosa de la tierra y el dios del cielo controlaban todo lo necesario para que el cultivo prosperase: luz el sol, lluvia y buena salud. El atributo de la diosa de la tierra también era muy provechoso para las mujeres encinta que querían gozar de suficiente salud para sobrevivir al parto. Y el atributo del dios del cielo era muy provechoso para los guerreros, pues, cuando el dios del cielo posaba su espada sobre sus hombros, transfiriéndoles así el poder del sol, éstos se volvían aún más fuertes, ¡o incluso invencibles!

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Así pues, ¿existió en realidad un culto a la fertilidad en Europa? Bueno, al menos yo no veo rastros de algo así. Y tampoco es que un culto de esa clase hubiera tenido mucho sentido.

Entonces, ¿por qué es que se habla tanto de este ‘culto a la fertilidad’, de la importancia de la fertilidad para el hombre antiguo, etc.? ¿Por qué rayos? Pues mucho puede explicarse con simple ignorancia, y aún más por la predominancia de las ideas feministas, pero gran parte de esto debe ser simplemente una denigración del hombre antiguo. Lo que se intenta es hacernos creer que era un degenerado (‘era tan infértil’), un pervertido (‘toda su religión se basaba en tener tanto sexo como fuese posible’), y despojar a la religión de nuestros ancestros de todo sentido metafísico, lo que por supuesto se hace para que resulte menos atrayente para la gente de hoy.

Si queréis saber más sobre el sentido metafísico de la religión europea, podéis leer los artículos vinculados con esta entrada.

P.S.: He incluido, por cierto, todas estas ‘características’ en la religión y la hechicería de MYFAROG. 🙂

 

Título original: “Fertility Cults II

Traducido por Pablo Lintz para Thulean Perspective

La esvástica, el martillo y la copa

Las tres cosas más importantes para el hombre prehistórico ‘primitivo’ eran la luz del sol, la lluvia y la buena salud. Este hombre, naturalmente, no veía el mundo como si fuera sólo blanco y negro; vivía más allá del bien y del mal. Esto no quiere decir que fuera inmoral o amoral; quiere decir que sabía que la naturaleza no era ni buena ni mala. Por ejemplo, el sol puede iluminar tu mundo, pero también puede cegarte; puede calentarte, pero también quemarte.

Por lo tanto, para este hombre primitivo, la clave del éxito era el equilibrio. Necesitaba que el sol iluminara y calentara su mundo, pero también necesitaba que dejara de hacerlo en algún momento. Necesitaba que lloviera, pero también necesitaba que parara de llover en algún momento.

Necesitaba un poco de cada uno, y, a través de la hechicería y después también de las oraciones y sacrificios, hacía todo lo posible para influir en este equilibrio. En este contexto, la esvástica (o rueda solar) simbolizaba el sol viajando por el firmamento, y el martillo simbolizaba la capacidad para provocar lluvia (golpeando con él una roca en el cielo, lo que crearía relámpagos y lluvia).

Detalle del barco de Oseberg:

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Cuando la lluvia y la luz del sol eran suficientes, este hombre prehistórico podía obtener de la naturaleza todo lo que necesitaba, y así tener también una buena salud. Por lo general, estos productos se recolectaban y se servían en una copa, y es por esto que la copa pasó a ser un símbolo de buena salud.

Recordad esto la próxima vez que leáis algo sobre los atributos de los reyes, o el ‘santo grial’, o el martillo de los jueces, o cualquier otro símbolo que se siga usando, aún después de dos mil años bajo el yugo de un culto foráneo y hostil.

¡Salve WôðanaR!

 

Título original: “The Hooked Cross, the Hammer & the Cup

Traducido por Pablo Lintz para Thulean Perspective

Sobre la religión y la ciencia

Los judeocristianos hablan sobre una “creación”, y esta misma teoría fue modificada por un sacerdote católico en 1927; hoy la conocemos como “Big Bang”. En realidad es la misma teoría, sólo que algo alterada para que se ajustase a una audiencia ‘más científica’ -formulada para alimentar el ego de quienes se creen demasiado buenos e inteligentes para la ‘religión’; para asegurarse de que no salgan del error.

Los judeocristianos también hablan sobre la duración que tuvo esta creación, siete días en total, y esta teoría también perdura. Ha sido igualmente alterada, pero su esencia es la misma; la conocemos como “teoría de la evolución”. Modificaron un poco la explicación bíblica estirando los siete días para hacerlos durar millones de años, pero es la misma teoría, sólo que algo alterada para que se ajustase a una audiencia ‘más científica’ -formulada para alimentar el ego de quienes se creen demasiado buenos e inteligentes para la ‘religión’; para asegurarse de que no salgan del error.

La verdad es que no tenemos la más mínima idea de dónde venimos, de qué es el universo, de por qué estamos aquí o hacia donde nos dirigimos. Ni la religión ni la ciencia pueden entregarnos alguna respuesta confiable a estas preguntas. En vez de eso, la religión y la ciencia se aseguran de que no pensemos en esas preguntas y nos limitemos a aceptar que sus ilógicas fruslerías son verdades absolutas.

Aunque no creo que sus teorías tengan mucho (o algún) sustento, no voy a decir que yo tengo la verdad en este contexto. No la tengo. Sin embargo, mi mente no ha sido adormecida por teorías disparatadas, ya sean de naturaleza religiosa o ‘científica’. Así que mi mente permanece alerta, indagando, curiosa y abierta a todo. Aún no se ‘acuesta a dormir en la cama del error’. Sólo sé que no sé nada.

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Nota: creo en la micro-evolución; no en la  macro-evolución.

 

 

Título original: “About Religion & Science

Traducido por Pablo Lintz para Thulean Perspective