El culto a la fertilidad, parte II

Lo que tanto académicos como aficionados consideran como ‘cultos a la fertilidad’ por parte de nuestros ancestros no tiene que ver sólo con la fertilidad humana, sino que también con la de los cultivos. Representan a ‘la diosa’ como alguna especie de ser que reparte fertilidad por doquier, garantizando la fertilidad de los campos.

Por otro lado, todos los hechizos escandinavos antiguos (‘canciones mágicas’) que conozco hablan sobre el despertar de los campos (después del invierno; es decir, sobre la siembra de semillas), y la protección (contra los ‘malos espíritus’) de los campos, sin que se diga una sola palabra sobre la fertilidad de los campos. Y, una vez más, basta una simple pregunta para desbaratar la teoría oficial: ¿era entonces la fertilidad de los campos un problema? Y ¿por qué rayos iba a serlo? ¿Acaso la naturaleza estaba bajo algún influjo nocivo en aquella época del que no sepamos hoy? ¿O es que alguien vendía semillas transgénicas o híbridas cuyo producto no producía semillas fértiles, de manera que sólo servían una vez (como sucede hoy)? El único problema que pudo haber entonces en este contexto es la falta y/o exceso de luz solar y lluvia, y por supuesto parásitos, enfermedades de las plantas, que pájaros se comieran las semillas y otros animales la producción, etc., todo lo cual se atribuía a la influencia de ‘malos espíritus’.

Las deidades vistas generalmente como ‘deidades de la fertilidad’ no son tal cosa. Son en realidad deidades del amor, la amistad, la hechicería (‘despertar’ o protección de los campos), y -más comúnmente y tal vez con mayor importancia- de las belleza y salud joviales (lo que en verdad son dos caras de la misma moneda).

Generalmente, la fertilidad no era un asunto de mucha importancia en ningún ámbito, mas si lo era el tener buena salud, y lo era aún más para la mujer que fuera a parir. Lograr la preñez no era en absoluto un problema, pero si la mujer -y su hijo- quería sobrevivir al parto necesitaba tener una buena salud. Y, comúnmente, esto también era de gran importancia para los campos; sólo la buena salud podía protegerlos de los ‘malos espíritus’ antes mencionados. Así que las diosas de la buena salud los bendecían para fortalecer su salud y protegerlos.

Y así llegamos al símbolo (el símbolo) de la buena salud en la Europa pre-cristiana: la copa (o también caldero) de la diosa de la tierra. Hoy este símbolo es mejor conocido por los pervertidos y cristianizados mitos paganos sobre el ‘Santo Grial’, pero, como podréis comprender, la copa era un atributo de la diosa de la buena salud. Dicho de forma más sencilla: quien bebiese de ella se volvería más saludable. El beber de esta copa neutralizaría el efecto de venenos, curaría enfermedades, sanaría heridas, e incrementaría la posibilidad de que las mujeres encinta sobreviviesen al parto.

Si tenemos en cuenta la importancia que tienen para el cultivo la lluvia y la luz del sol, también los atributos del dios del cielo se vuelven más comprensibles. Su cetro (que originalmente era una piedra, y luego un martillo o hacha) creaba el trueno (como piedras chocando una contra otra y produciendo chispas, lo que puede usarse para encender fuego); su espada era el relámpago que esto producía (lo que transfería el poder del cielo -el sol- a la tierra; y su corona (su aureola) era el propio sol, brillando detrás de él.

Juntos, la diosa de la tierra y el dios del cielo controlaban todo lo necesario para que el cultivo prosperase: luz el sol, lluvia y buena salud. El atributo de la diosa de la tierra también era muy provechoso para las mujeres encinta que querían gozar de suficiente salud para sobrevivir al parto. Y el atributo del dios del cielo era muy provechoso para los guerreros, pues, cuando el dios del cielo posaba su espada sobre sus hombros, transfiriéndoles así el poder del sol, éstos se volvían aún más fuertes, ¡o incluso invencibles!

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Así pues, ¿existió en realidad un culto a la fertilidad en Europa? Bueno, al menos yo no veo rastros de algo así. Y tampoco es que un culto de esa clase hubiera tenido mucho sentido.

Entonces, ¿por qué es que se habla tanto de este ‘culto a la fertilidad’, de la importancia de la fertilidad para el hombre antiguo, etc.? ¿Por qué rayos? Pues mucho puede explicarse con simple ignorancia, y aún más por la predominancia de las ideas feministas, pero gran parte de esto debe ser simplemente una denigración del hombre antiguo. Lo que se intenta es hacernos creer que era un degenerado (‘era tan infértil’), un pervertido (‘toda su religión se basaba en tener tanto sexo como fuese posible’), y despojar a la religión de nuestros ancestros de todo sentido metafísico, lo que por supuesto se hace para que resulte menos atrayente para la gente de hoy.

Si queréis saber más sobre el sentido metafísico de la religión europea, podéis leer los artículos vinculados con esta entrada.

P.S.: He incluido, por cierto, todas estas ‘características’ en la religión y la hechicería de MYFAROG. 🙂

 

Título original: “Fertility Cults II

Traducido por Pablo Lintz para Thulean Perspective

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El culto a la fertilidad, parte I

Tanto académicos como aficionados parecen ver la religión pre-cristiana como una suerte de culto a la fertilidad, y todo se interpreta siempre bajo esta luz, como si la fertilidad fuera todo lo que les preocupaba. Es por esto que todos los símbolos femeninos y hasta las mujeres mismas son vistos como ‘símbolos de fertilidad’.

Para desbaratar todas esas hipótesis y teorías hay una pregunta de control básica que podéis haceros: ¿era la fertilidad un problema para el europeo antiguo? Bueno, ¿por qué rayos habría de serlo? Prácticamente todos los problemas  de fertilidad que existen hoy en día están relacionados con el estilo de vida moderno y con un tipo de contaminación que en la antigüedad ni siquiera existía. El único problema relacionado con la fertilidad que podrían haber tenido entonces, y que tenemos hoy, son aquellos causados por la hibridación (por ejemplo, la hipersexualidad del híbrido: para compensar su baja fertilidad, el híbrido intentará copular mucho más de lo normal).

No obstante, incluso en la época de la primera mezcla entre proto-europeos (homo neanderthalensis) y proto-africanos (homo sapiens), lo que probablemente se dio durante la glaciación, cuando los proto-europeos emigraron al norte y este de África, es difícil que la baja fertilidad haya sido un verdadero problema. La descendencia masculina (pero no la femenina) era con frecuencia totalmente estéril, pero el mestizaje se dio sólo esporádicamente y no en gran escala, lo que significa que de cualquier forma casi todos los hombres eran proto-europeos sin problemas de fertilidad, y las mujeres híbridas (que, por cierto, hoy conocemos como “Cro-Magnon”), en todo caso, seguían siendo fértiles.

Cuando estas tribus regresaron a Europa algo mezcladas, la principal y más seria consecuencia de la mezcla (en el contexto de la fertilidad) era la alta probabilidad de morir que tenía la mujer encinta. A diferencia de hoy, preñar a la mujer no era un problema; frecuentemente, el verdadero desafío era hacer que la mujer sobreviviera a la preñez y diera a luz, y al existir cierto nivel de mezcla pasaba a ser un gran desafío.

Las mujeres tienen caderas diseñadas para parir niños que sean idénticos a sí mismas desde un punto de vista racial, por lo que si una mujer es fecundada por un hombre de otra raza y el niño hereda la forma del cráneo del padre (y, según las estadísticas, sucederá en un 50% de los casos), la mujer se verá frente a un gran problema al momento de dar a luz a ese niño. Lo mismo podemos ver hoy cuando mujeres africanas se casan con hombres europeos; el nacimiento de esos niños resulta tan problemático que para asegurar que tanto el niño como la madre superen el parto, los médicos suelen sugerir automáticamente (¡!) una cesárea. Dar a luz ya es de por sí bastante difícil; tratar de estrujar un enorme cráneo de una raza distinta por vuestras caderas no sólo aumenta la posibilidad de de morir para vosotros y para el niño, sino que también aumenta la posibilidad de que el niño sufra daño cerebral.

Cuando Sigmund Freud creó sus absurdas, ignorantes y derechamente chifladas teorías sobre el “deseo incestuoso” de las muchachas hacia sus padres, simplemente no pudo comprender que las mujeres no se sienten atraídas por sus padres, y no buscan hombres parecidos a sus padres por ser sus padres. Buscan hombres parecidos a sus padres porque eso aumenta sus probabilidades de sobrevivir al parto; si su pareja se parece a su padre es muy probable que el cráneo de sus hijos tenga un tamaño adecuado para sus caderas.

Cuando la mezcla comenzó, las diferencias entre proto-europeos y proto-africanos eran muy grandes, y sólo unos pocos niños (y sus madres) sobrevivían al parto. Los niños que lograban sobrevivir eran casi exclusivamente los que heredaban el cráneo africano más pequeño de sus madres, y no el cráneo europeo, mucho más grande, de sus padres. Claro, esto no es tan simple, pero así era por lo general. Por lo tanto el Cro-Magnon, el resultado directo de esta mezcla, tiene un cráneo y un cerebro más grandes que el del proto-africano, pero más pequeño que el del proto-europeo. Al igual que otros híbridos, el Cro-Magnon padeció una serie de problemas, tales como crecimiento anormal, defectos dentarios, graves defectos óseos, et cetera.

Afortunadamente, la mezcla entre especies fue sólo esporádica, y con el tiempo, los problemas que ésta causó fueron disminuyendo en frecuencia y intensidad. Los genes proto-africanos fueron distribuyéndose más y más uniformemente entre la población europea, que la mayor parte del tiempo no se mezcló con ellos. Sin embargo, la mezcla sí produjo cambios en la población europea y causó muchos problemas, pero la fertilidad no fue uno de ellos. Y sobrevivir al parto siguió siendo un gran desafío; de hecho, lo sigue siendo, porque en Europa somos en promedio sólo un 99,7 porciento europeos.

Video relacionado: La teoría Neandertal

 

Título original: “Fertility Cults I

Traducido por Pablo Lintz para Thulean Perspective

Per Aspera ad Astra

English. Italiano. MagyarРусскийСрпски.

Primero un poco de música adecuada.

Amigos europeos; tenéis que hacer sacrificios y trabajar duro para mantener lo bueno de la vida, en vuestra tierra y cultura y también en vuestro cuerpo y mente. La tradición-religión de nuestros antepasados era un sistema para lograr esto, un sistema que había sido creado hace cientos de miles de años, y que había sido perfeccionado y mejorado siempre para lograr un efecto óptimo.

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Cuando los neandertales europeos (es decir, los europeos originales) comenzaron a mezclarse con (el africano) homo sapiens, desde hará unos 100.000 años y en adelante, la necesidad de un sistema tal creció dramáticamente, incluso aunque la mezcla en aquella época ocurría muy raramente y en un grado mínimo. Los efectos adversos de esta mezcla de especies fueron muchos, significativos y dramáticos. Lo que había sido un paseo constante cuesta arriba se convirtió en una peligrosa escalada por el costado de un acantilado – y cuando el hombre europeo perdió el agarre cayó, lejos y mucho tiempo.

Damas y caballeros de Europa: es de la mayor importancia que acabemos con nuestra caída y comencemos a trepar de nuevo, colectivamente. Arrojad la religión judía – el cristianismo – al abismo, allí donde pertenece, ¡y reclamad vuestra herencia europea!.

Caer podría ser más fácil y cómodo por ahora, pero a no ser que comencéis a escalar, pronto golpearéis el suelo – y puedo aseguraros de que esto no será agradable.

Deseo dedicar este post a la memoria del guerrero noruego innombrado y sin armadura  (es decir, pagano), que blandía un hacha, y que según las fuentes anglosajonas mató a 40 cristianos en el puente de Stamford en el año 1066. El está todavía seguramente entre nosotros hoy día. Los héroes nunca mueren. Sólo cambian de cuerpos. HailaR WôðanaR!

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Si queréis saber más sobre las tradiciones y religión europeas os recomiendo que encontréis algo de tiempo para leer los post enlazados debajo. Si no sois escandinavos os aconsejo encarecidamente que leáis ante todo este.

Mas allá del Río Ifing.

Los Vanir y los Æsir.

El Señor de los Elfos.

Luz Divina.

Hamingja.

Los Elfos Guardianes.

Valhalla Aguarda.

Las Vibraciones del Universo.

La Danza Sagrada.

El Matrimonio Sagrado.

Las Manzanas de la Eterna Juventud.

La Línea y el Círculo.

Creo que Yo Colgué de ese Árbol Ventoso.

Conocimiento Rúnico.

Yggdrasill y las Sagradas Fuentes de la Sabiduría.

BalðuR – El Brillante Dios Blanco de la Iluminación.

La Doncella del Laberinto.

La Llave y la Luz.

Luz Divina II.

Liberación.

La Genealogía de las Deidades.

EL Ritmo del Universo.

Eternidad.

Los Rituales Europeos.

 

 

Título original: “Per aspera ad astra“.

Traducido por Llew para Thulean Perspective.

La Edad Oscura

‘Edad Oscura’ es el nombre que se la da al período que comprende desde la caída del Imperio Romano hasta el Renacimiento. Se le llama así porque “este período se caracteriza por una relativa escasez de registros escritos, ya sea históricos o de otro tipo, al menos en algunas áreas de Europa, tornándose oscuro para los historiadores“. También podemos leer que “el concepto de una Edad Oscura se originó con el académico italiano Francesco Petrarca en la década de 1330, y originalmente pretendía ser una arrasadora crítica del carácter de la literatura latina tardía. Petrarca creía que, al ser vistos a la luz de la antigüedad clásica, los siglos post-romanos eran “oscuros”. La denominación fue extendida por historiadores posteriores para  referirse también al período de transición entre la época romana y la alta edad media (siglos XI al XIII aproximadamente), período en el que vemos escasez o carencia de literatura latina y  escritos históricos contemporáneos, disminución general de la población, y un limitado trabajo de construcción y  cultura material en general. Más tarde, historiadores y escritores tomaron el nombre, y la cultura popular se ha valido de él para referirse a la edad media como una época de retroceso, haciendo extensivo su uso peyorativo y ampliando su alcance.

Como bien sabemos, la caída de Roma ocurrió poco después de que se introdujera el judeocristianismo como el culto oficial, y sabemos también que el Renacimiento fue el resurgir de la cultura ‘pagana’ (es decir, europea), con sus ideales, sus valores, su ciencia y su filosofía, que alrededor del siglo XIV había comenzado a volver a Europa desde el mundo musulmán a través de los cruzados y los invasores musulmanes. A diferencia de los judeocristianos, quienes quemaban y destruían todo lo europeo que se les cruzara por delante, los musulmanes conservaron toda la literatura europea que encontraron.

A la primera etapa de la Edad Oscura se le llama “período de las grandes migraciones”, época en la que varias tribus europeas se desplazaron. Primero los hunos, godos, vándalos, sajones, jutos, anglos, y otras tribus germánicas, y luego los eslavos y otros más. Según la historia, comenzaron a moverse forzados por otras tribus. La historia no nos dice mucho sobre lo que dio origen a este período, sobre las razones que tuvieron las primeras tribus para comenzar a moverse, forzando a las demás a hacer lo mismo. Pero sabemos, sin embargo, por qué los escandinavos comenzaron a moverse en la era vikinga, y sabemos que no fueron presionados por otras tribus; lo hicieron debido a los ataques judeocristianos en el sur. Sí, notablemente, el “desplazamiento” de las tribus se corresponde de manera precisa únicamente con la propagación del judeocristianismo en Europa… Después de que el sur de Europa ya había sido cristianizado, el judeocristianismo se  extendió primero hacia el oeste, luego hacia el este, y finalmente hacia el norte. Y dondequiera que llegase, las tribus comenzaban a ‘migrar’.

Los historiadores, en vez de contarnos lo que sucedió en esta época de “disminución demográfica”, se limitan -prudentemente- a decir “no sabemos”. Es una época oscura…

Esto es por cierto muy conveniente para los judeocristianos, cuyos historiadores dicen básicamente que “el judeocristianismo surgió en el Imperio Romano a pesar de la cruel e injusta persecución por parte de los emperadores; luego, el imperio cayó (y aclaremos que no por el trabajo caótico, destructivo y criminal de los judeocristianos dentro del imperio, sino por la presión de los “bárbaros”…), y después de unos cuantos cientos de años de los que no sabemos mucho debido a la oscuridad histórica, la mayor parte de Europa se había vuelto judeocristiana.

Actualmente contamos con fuentes escritas que describen la manera violenta en que escandinavos, bálticos y fineses se resistieron a la cristianización, pero, convenientemente, no tenemos fuentes que nos digan cómo reaccionaron las demás tribus europeas (pero lo que debemos creer es que esas tribus sencillamente se convirtieron… claro, puesto que el mensaje de “Jesús” es tan auténtico y convincente). Lo único que sabemos es que, en la Europa de entonces, las tribus comenzaron a “migrar”, y que hubo una “disminución demográfica”. Y luego,  cuando se volvió a registrar la historia, todos eran judeocristianos. ¡Aleluya!

*suspiro*

***

Os diré lo que yo creo que pasó: los judeocristianos destruyeron al Imperio Romano desde dentro, y mientras esto ocurría, los pueblos “bárbaros” de Europa se defendieron ante la ponzoña que manaba de Roma, atacando al imperio, tal como lo harían los escandinavos algunos siglos después, en la era vikinga, que atacaron principalmente centros misionarios judeocristianos (o sea monasterios) en la Europa judeocristiana.

Como la describieran las fuentes escandinavas tardías de la era vikinga, la conversión de Europa se llevó a cabo por medio de amenazas, violencia, tortura, captura de rehenes, secuestro de niños y asesinato. Los judeocristianos manejaban las más despiadadas, violentas y crueles mafias, con el Papa y el Gran Patriarca como padrinos, y consiguieron su poder de la misma forma en que lo hacen las organizaciones criminales de hoy.

Esto determinó la migración de tribus completas, en un intento de alejarse del judeocristianismo y su terror. Así, los sajones, los jutos, los anglos, los belgas, etc., huyeron hacia tierras paganas, las islas británicas. Otras no dieron rodeos, y saquearon Roma (otra vez…). Y otros hasta escaparon de Europa, como los vándalos.

La razón de la repentina actividad ‘vikinga’, y lo que provocaría la llamada “era vikinga”, es la llegada a Escandinavia de las pandillas de sicarios judeocristianos, lo que además causó que muchos huyeran a Irlanda, a Escocia, a Islandia, e incluso a las Américas, todos lugares en que los judeocristianos eran débiles o no tenían ningún poder, y que otros fueran de frente a atacar los monasterios desde donde surgían los terroristas, neutralizándolos como los criminales genocidas que eran.

Así es, yo creo que la “disminución demográfica” que se dio en Europa entre los años 400 y 800 fue el resultado de un genocidio perpetrado por los judeocristianos. Se dedicaron a aterrorizar y asesinar europeos en masa, hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, niños y niñas e incluso bebés -y puesto que (convenientemente) se deshicieron de 400 año de historia escrita, cubriendo así todos sus crímenes, no sabemos nada sobre esto. Y podían deshacerse de la historia; ellos mismos la escribieron y ellos mismos guardaban los libros en sus monasterios. Deshacerse de ellos no era problema. Así que lo hicieron (y lo siguen haciendo, incluso con eventos de nuestra propia época; borran y reescriben la historia como les viene en gana).

Para nosotros no es más que una ‘época oscura’ de la que no sabemos nada, así que debemos creer que Europa aceptó el judeocristianismo por voluntad propia, sin ninguna clase de resistencia. Se nos dice que la era vikinga fue el fruto del “barbarismo” escandinavo y la “agresión pagana”, y la resistencia romana sólo fue resultado de la ignorancia, algo absurdo. “Si hasta acusan a los judeocristianos de canibalismo, ja ja ja.” Qué ridiculez. ¿No?

***

La cruda realidad es que lo científicos modernos (incluyendo a los arqueólogos) nos hablan de la Europa de después de la cristianización y antes del Renacimiento de esta forma: “disminución general de la población, y un limitado trabajo de construcción y  cultura material en general“. Esos son los frutos del judeocristianismo. Antes del judeocristianismo, Europa era próspera, erudita, saludable, avanzada científica, espiritual, artística y culturalmente, y todo esto sólo pudo retornar a Europa con el Renacimiento, el principio del fin del judeocristianismo en Europa, el momento en el que Europa pudo encontrar el camino de vuelta a sus raíces. Europa comenzaba a recorrer el largo camino de regreso a la vida, después de haber sufrido tanto tiempo cubierta por la oscuridad judeocristiana.

Arte judeocristiano de la Edad Oscura:

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Arte europeo de antes de la cristianización:

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Arte europeo de después del renacimiento:

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Arte europeo pre-judeocristiano intencionalmente destruido y profanado (con cruces) durante la cristianización:

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Nosotros seguimos caminando, o más bien escalando, de vuelta al Olimpo, por así decirlo. Seguimos luchando para hacer a un lado la oscuridad, y venceremos. Vencemos a la oscuridad cada día que pasa. Hemos encontrado la luz de nuestros ancestros, y ni toda la oscuridad judeocristiana puede apagar esa luz.

Por último añadiré una nota sobre cómo destruir al judeocristianismo en Europa y desterrar de nuestra tierra hasta el último rastro de él: sólo debemos informar a nuestra juventud sobre los orígenes y la naturaleza del judeocristianismo, y educarlos como buenos europeos. ¡Ningún ser humano informado, cuerdo, saludable y libre se ha convertido o se convertirá jamás al judeocristianismo!

Olvidaos de los viejos; se los ha llevado el adoctrinamiento y la deshonra, y de todas formas morirán pronto por su edad, y debemos asegurarnos de que se lleven consigo su perverso culto foráneo. ¡En teoría, el judeocristianismo puede ser eliminado completamente en sólo una generación! ¡Pues hagámoslo! Si lo hacemos, todos nuestros otros problemas también se irán, porque el judeocristianismo es la raíz de casi todos los problemas que nos aquejan hoy!

¡Larga vida a las tribus europeas que siguen en pie!

XXX

Una imagen judeocristiana que muestra el trato que le daban al arte y cultura europeos:

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Título original: “The Dark Ages”

Traducido por Pablo Lintz para Thulean Perspective

Hechicero y Dios

English. Serbian.

Hace mucho tiempo nuestros antepasados practicaban lo que nosotros denominaríamos hechicería: lanzaban hechizos para influir sorbe los espíritus de la naturaleza. Algunos eran mejores en esto que otros, y se organizaban concursos anuales para asegurare de que la tribu tenía en todo momento a los más dotados para que fueran su rey-hechicero y su reina-hechicera. El rey se seleccionaba en base a su habilidad, fuerza, inteligencia y buena salud. La reina se seleccionaba en base a su inocencia, paciencia y belleza.

Sabemos acerca de esta pareja y de estos concursos de Mayo gracias a nuetros cuentos de hadas, mitología y canciones tradicionales.
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Con el tiempo se hizo evidente que los hechizos del hechicero no siempre surtían efecto, y algunas sociedades cambiaron: en vez de fiarse de las capacidades de lanzamiento de hechizos de un hechicero, comenzaron a relacionarse con los espíritus más directamente, y simplemente les pedían que cumplieran. Al hacer esto los espíritus hermafroditas fueron antropomorfizados y se les dio un nombre y un género: así, al espíritu del rayo se le llamó “Rayo”, en Escandinavia Lokí (“rayo”, de la raíz PIE *luk-), al espíritu del trueno se le llamó “Atronador”, en Escandinavia þórr (“atronador”), etc. Los árboles y animales que se habían asociado origianriamente a esos espíritus se convirtieron en los atributos de los dioses. Por eso el templo de þórr se centraba en torno a un árbol de roble, y se decía que su carro era tirado por cabras. El templo de Freyja se centraba en torno a un cerezo, y se decía que su carro estaba tirado por gatos. Etc.

Sin embargo, la sociedad estaba todavía permeada a todos los niveles con la idea de la hechicería (“magia simpática”), así que para poder obtener los poderes de los dioses el hombre – es decir, los sacerdotes y sacerdotisas – podían somplemente interpretar a los dioses. Por ejemplo al disfrazarse como una diosa, al interpretarla, al tomar su nombre, una chica se convertía en ella, y así ganaba también todos sus poderes. Los dioses y diosas de los templos eran por tanto muy reales: ¡se encontraban allí ellos mismos!. Escuchando las oraciones del hombre, comiendo los animales sacrificados, curando a los hombres heridos, y siendo transportados o llevados a los campos para bendecirlos, etc. Los dioses eran reales!. El rey-hechicero y la reina-hechicera fueron así reemplazados por el dios-rey y la diosa-reina, pero no cambiaron mucho, en realidad.
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Los concursos anuales se seguían organizando para asegurarse de que la tribu disponía en todo momento de los mejores para que fueran su dios-rey y su diosa-reina. El rey se seleccionaba según su habilidad, fuerza, inteligencia y buena salud. La reina se seguía seleccionando según su inocencia, paciencia y belleza.

A los ganadores de estos concursos anuales se les entregaba una manzana. El hombre envejecido no tenía ninguna oportunidad de ganar un concurso del estilo de los juegos olímpicos contra hombres más jóvenes y fuertes, y la chica envejecida no tenía ninguna posibilidad de ganar un concurso de belleza contra las chicas más jóvenes y bellas. Así pues los dioses se mantenían jóvenes eternamente, con la ayuda de las manzanas de Íðunn.

Entradas relacionadas aquí y aquí.

 

Título original: “Sorcerer and God“.

Traducido por Llew para Thulean Perspective.